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La ciudadanía argentina será el nuevo símbolo de estatus de los ricos de EE.UU., según Forbes

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La ciudadanía argentina será el nuevo símbolo de estatus de los ricos de EE.UU., según Forbes

Montaje con el Obelisco y la avenida 9 de Julio, con el logo de Forbes y las banderas de Estados Unidos y Argentina.

La ciudadanía argentina por inversión que anunció Luis Caputo fija precios desde US$ 350.000 para el solicitante principal. Medio millón alcanza para una familia de cuatro. Uno de los asesores que consultó el Gobierno le dijo a Forbes que será “como la tarjeta Amex Black”. Sería para los ricos estadounidenses.

La ciudadanía argentina podría convertirse en el nuevo objeto de deseo de los millonarios de Estados Unidos. Así lo plantea un informe de Forbes publicado este viernes 2 de octubre, firmado por la periodista Suzanne Rowan Kelleher. Según ese informe, el nuevo programa es considerado un cambio de juego para los estadounidenses ricos. Buscan “una póliza de seguro” frente a la inestabilidad política y económica. También “un nuevo símbolo de estatus”.

El programa lo anunciaron este viernes el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Fue durante la Argentina Week en París. Según el comunicado oficial, estará operativo para recibir solicitudes en el transcurso del cuarto trimestre de 2026.

Según Forbes, es el primer programa de este tipo en Sudamérica. Sería también el primero de un país del G20. Y el primero que reconoce a los matrimonios del mismo sexo.

Cuánto cuesta ser argentino

Hay dos caminos. El primero es un aporte directo y no reembolsable al Tesoro nacional de US$ 350.000 para el solicitante principal. El segundo es suscribir por US$ 800.000 un título público creado especialmente para el programa. Según Forbes, es un bono a siete años y sin interés.

La familia también puede sumarse. Según el comunicado oficial, el cónyuge y los hijos de 18 a 25 años pagan US$ 100.000 cada uno. Deben ser solteros y sin hijos. Los menores de 18 pagan US$ 25.000. Según Forbes, una pareja sale US$ 450.000 por la vía de la donación y US$ 900.000 por la del bono.

La cuenta que da el propio comunicado es la de la familia tipo. Un solicitante, su cónyuge y dos hijos menores pagan en total US$ 500.000.

Nuri Katz, presidente de la consultora Apex Capital Partners, cree que la mayoría va a elegir la donación. “Cualquier inversor decente debería poder duplicar su dinero en siete años”, dijo a Forbes. “Para una familia de cuatro, pagar US$ 950.000 por un bono a siete años con cero interés significa perder US$ 950.000 en el futuro. Eso es peor que entregar US$ 500.000 ahora”.

“Ah, no tenés Argentina”

Antes del lanzamiento, el Gobierno consultó a un consorcio de cinco consultoras internacionales de migración por inversión. Son Latitude World, Apex Capital Partners, Passport Legacy, Arton Capital y AIM Global Residency and Citizenship.

Katz es uno de los que más entusiasmo muestra. “Creo que todo estadounidense rico va a considerar esto”, le dijo a Forbes. “Es tan único que va a ser visto a la vez como una póliza de seguro y como una especie de símbolo de estatus, como la tarjeta Amex Black. Algo así como: ‘Ah, no tenés Argentina'”.

Un plan B por si se pudre todo

El argumento de fondo es el miedo. “El mundo está muy cambiante ahora mismo”, dijo Katz. “No solo en América del Norte, sino en Europa, África, Medio Oriente, en todo el mundo”.

Eric Major, director ejecutivo y presidente de Latitude World, contó a Forbes que los estadounidenses ya representan cerca de tres cuartas partes de su negocio y que muchos clientes piensan en escenarios apocalípticos. “Están pensando: ‘Si tenemos tanques recorriendo las calles de Washington, o una Tercera Guerra Mundial, o lo que sea, quizás tenga que agarrar mis valijas y mudarme hasta que se asiente el polvo'”, relató. “Lo que ofrecemos es una forma de seguro, y es una de esas cosas en las que la gente prefiere no pagar un seguro, salvo que sienta que realmente lo necesita”.

Major lo compara con una cartera de inversiones: así como se diversifican los activos entre mercados, “los estadounidenses empiezan a darse cuenta de que tiene valor tener un pasaporte europeo, uno sudamericano, uno australiano, donde sea que puedan conseguirlo”. Katz suma otro argumento: los estadounidenses diversifican sus finanzas, “pero todo en Estados Unidos”, un país que, según él, enfrenta “una crisis de deuda de proporciones históricas”. Y uno más, práctico: “Cuando venís a la Argentina, no hay jet lag”.

El bonus del Mercosur

El pasaporte trae un extra. Según Forbes, desde 2010 el Acuerdo de Residencia del Mercosur alcanza a los ciudadanos de nueve países sudamericanos. Son Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. Les da el derecho a residir, trabajar y estudiar dentro del bloque. Además, permite viajar sin pasaporte, con el documento nacional de identidad. “Es la versión sudamericana del acuerdo europeo”, explicó Major a Forbes.

La Gold Card de Trump, en el olvido

El informe también deja un palito para la Casa Blanca. “¿Qué Gold Visa de Trump? Desapareció”, disparó Katz. Katz apuntó contra la visa del presidente estadounidense. Se presentó con un precio de US$ 5 millones y se rebajó a US$ 1 millón en septiembre de 2025. Según Forbes, hasta abril se había aprobado una sola. “Bajar el precio a US$ 1 millón fue enorme, pero igual no está funcionando”, dijo Katz.

Qué norma lo habilita

El programa se apoya en un cambio a la Ley 346 de Ciudadanía. La regla general es que un extranjero mayor de 18 años puede naturalizarse. Debe acreditar dos años de residencia continua y legal en el país. Pero el Decreto de Necesidad y Urgencia 366/2025 sumó otra vía. Fue publicado en el Boletín Oficial el 29 de mayo de 2025. Pueden pedirla los extranjeros que acrediten ante la Dirección Nacional de Migraciones “cualquiera sea el tiempo de su residencia”. También deben haber realizado “una inversión relevante en el país”. El mismo DNU le encargó al Ministerio de Economía definir qué inversiones se consideran relevantes.

El Decreto 524/2025, publicado el 31 de julio de 2025, reglamentó ese camino. La Agencia de Programas de Ciudadanía por Inversión evalúa cada caso. Luego le envía un informe a Migraciones, que tiene 30 días hábiles para resolver.

Cuánto sale afuera

La comparación más directa es con la Gold Card de Estados Unidos. Según su sitio oficial, la tarjeta da residencia y no ciudadanía. Cuesta una contribución de US$ 1 millón al ser aprobada. Además, hay que pagar US$ 15.000 de trámite no reembolsable por persona.

En Portugal, la autorización de residencia por inversión, conocida como golden visa, también da residencia y no ciudadanía. Una de sus vías, según la agencia migratoria portuguesa AIMA, pide transferir al menos 500.000 euros. Ese dinero va a actividades de investigación científica.

En Europa, además, el negocio de vender pasaportes quedó en la mira. El 29 de abril de 2025, el Tribunal de Justicia de la UE resolvió que Malta incumplió el derecho comunitario. Lo hizo con su programa de ciudadanía para inversores. Establecía un procedimiento de naturalización “transaccional” a cambio de pagos o inversiones predeterminados. Eso equivale a una “comercialización” de la nacionalidad.

Lo que falta saber

El comunicado oficial deja preguntas abiertas. No da una fecha exacta de apertura. Solo dice que el programa estará operativo “en el transcurso del cuarto trimestre de 2026”. Tampoco informa el plazo ni la tasa del título público de US$ 800.000. Forbes lo describe como un bono a siete años sin interés. Tampoco cita la resolución del Ministerio de Economía que fije los montos.

Sobre los controles, el comunicado indica que el programa incorpora estándares de debida diligencia. Están alineados con las recomendaciones de la OCDE y del GAFI. Incluye verificación de identidad, trazabilidad y licitud del origen de los fondos. También análisis patrimonial y financiero, evaluación del riesgo jurisdiccional, antecedentes penales y reputacionales e historial migratorio. Todos los fondos deberán canalizarse por el sistema financiero formal. Intervienen la Agencia de Programas de Ciudadanía por Inversión y la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). También la Unidad de Información Financiera (UIF) y los ministerios de Seguridad y del Interior. La aprobación o el rechazo final de cada solicitud queda en manos de la Dirección Nacional de Migraciones. Según el Gobierno, los recursos se destinarán a “continuar fortaleciendo la posición fiscal y financiera de la República Argentina”.

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