La voluntaria brasileña de 70 años que quiere volver a Rosario en 2029
Elizabeth Murta, voluntaria brasileña de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Foto · Mariela Aronna (Secretaría de Deporte y Turismo)
Elizabeth Murta es una voluntaria brasileña de 70 años. Es una de las voluntarias de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 en Rosario. Está abocada a la estructura del Fan Fest. Es maestra jubilada en educación física y oriunda de Minas Gerais. Acumula experiencia en Juegos Olímpicos, Paralímpicos y Panamericanos. Ya piensa en regresar: «Quiero volver en 2029 en los Panamericanos Junior», adelantó.
La mujer contó que disfruta «de la calidez de la gente». Dijo que está «encantada con estos Juegos, pero en especial con Rosario por varios motivos». «Parece que todos están participando de estos Juegos», afirmó.
Cómo empezó
Su historia en el voluntariado comenzó en Río de Janeiro 2016, con los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Sobre esa primera experiencia recordó que cuando vio «a jóvenes atletas con discapacidades competir con pasión y garra, me abrió los ojos».
«Ser voluntaria en los Paralímpicos fue una experiencia que marcó mi vida. Quedé maravillada porque uno siempre le reclama cosas a la vida, y ahí observé muchas discapacidades. Todo eso me motivó a ver la inclusión e hizo que quiera seguir ayudando en los diferentes juegos», agregó Murta.
Desde entonces no paró. «Luego de Río decidí ir a otros juegos como los de la Juventud en Buenos Aires 2018 y los Panamericanos de Lima 2019. En 2023 estuve en el Mundial de gimnasia en Río de Janeiro y además en Santiago (Chile) en los Panamericanos; también en el ciclismo paralímpico de Río, en el Mundial de Canotaje, en Panamá y en Paraguay 2025. Y ahora estos Suramericanos», detalló.
Lo que encontró en Rosario
De todo ese recorrido, lo que más la emocionó es su experiencia actual en la ciudad. Murta remarcó una y otra vez la calidez de Rosario y su gente. También enumeró qué es lo que más la moviliza.
«La concentración de actividades en el Parque Independencia, la participación de las familias, las escuelas, y la alegría de los adultos mayores y niños, asi como ver colegios especiales que recorren los espacios, me conmueven y dan placer a la vez», sostuvo. Y sumó: «Todo eso me genera mucha alegría y es algo hermoso como sociedad».
El vínculo con los rosarinos también le dejó una marca personal. «Hice amistad con Alejandra, a quien conocí en el golf, y luego me llevó a recorrer los bellos lugares de la ciudad. El rosarino es además muy alegre y receptivo», destacó.
La vuelta en 2029
Antes de despedirse, la voluntaria dejó en claro que quiere regresar. «Agradezco a Dios por poder disfrutar de todo esto y quiero volver a Rosario en 2029. Mi familia vibra conmigo», cerró.