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De regreso a Oktubre, 40 años. Hoy sin vos

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De regreso a Oktubre, 40 años. Hoy sin vos

El Indio Solari baila en un escenario. Foto · Archivo.

De regreso a Oktubre: el disco de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota cumple cuarenta años. Es el primer octubre sin Indio Solari, que murió el 5 de junio. Una crónica de La Plata a la despedida, contada desde abajo del escenario.

Hay discos que se compran y discos que se heredan. Oktubre casi nunca se compró. Llegó de otra manera. Fue un hermano más grande que lo dejaba sonando. También un viejo que lo puso un domingo sin decir nada. Un casete grabado encima de otro. Una remera gastada que sobrevivió a tres mudanzas y que nadie se anima a tirar.

Este mes cumple cuarenta años. Salió en octubre de 1986. Y es el primer octubre que lo escuchamos sin el Indio. Carlos Alberto Solari murió el 5 de junio de 2026, a los 77 años, en su casa de Parque Leloir.

Antes del mito, una cofradía

Todo empezó en La Plata, en 1976. Alrededor de un grupo cultural que se hacía llamar La Cofradía de la Flor Solar. El Indio y Skay Beilinson eran el corazón. Carmen Castro, la Negra Poli, se ocupaba de que aquello funcionara.

En los primeros shows repartían buñuelos de ricota. Esos eran los redonditos. Y Patricio Rey, el que da nombre a todo, nunca fue una persona. Era un personaje inventado, una especie de conciencia colectiva del grupo. Nadie podía ser Patricio Rey. Por eso, de algún modo, lo fuimos todos.

Octubre de 1986

En 1985 habían grabado Gulp!, el primer disco, en apenas unas cinco horas, según contó Tito Fargo. Oktubre llevó alrededor de una semana. Se grabó en Estudios Panda, con Osvel Costa como técnico. Nueve temas, poco más de cuarenta minutos. Del primero, “Fuegos de octubre”, al último, “Ya nadie va a escuchar tu remera”.

Las crónicas de los aniversarios lo leen contra su época. Hablan de un país que estrenaba democracia y de la Guerra Fría todavía en pie. También del poder creciente de los medios y de la sombra de Chernóbil, que el disco nombra. Pero para los que llegamos después, Oktubre no fue un documento de época. Fue otra cosa. Fue la primera vez que una banda nos habló como si supiera algo que nosotros todavía no.

Lo presentaron en el Paladium, en Buenos Aires, el 18 y el 25 de octubre de 1986, ante unas 1.200 personas. Eran 1.200. Después fuimos miles.

Sobre la fecha exacta de salida, la mayoría de los registros dice el 4 de octubre. Algunas cronologías hablan del 10.

La tapa

La tapa la hizo Ricardo Cohen, Rocambole. Contó que la banda había ido al Luna Park a ver el coro de un ejército ruso. Y había vuelto impresionada. Para el título inventó una tipografía “sovieticoide”. Para el resto usó “los colores del anarquismo” y “un tonito gris”. “El rojo no podía faltar en un homenaje revolucionario”, dijo.

Lo que salió de ahí es una multitud de caras en blanco y negro. Hay banderas rojas arriba y una palabra mal escrita a propósito. Cuarenta años después es una de las imágenes más reconocibles del rock argentino. Está en remeras, en parches de mochila, en el fondo de pantalla de un celular. Hay quien la lleva puesta sin haber escuchado el disco entero. Y está bien: la tapa también se hereda.

Las misas

Después de Oktubre los recitales dejaron de ser recitales. Los ricoteros empezaron a llamarlos misas. Era un rito colectivo, de miles de personas saltando juntas. Se viajaba como se viaja a una peregrinación. La ruta, el micro, la bandera atada a cualquier palo, la vuelta a casa sin voz.

Los Redondos se despidieron en 2001. El último show fue en Córdoba, el 4 de agosto. El Indio siguió solo y las misas siguieron con él. En sus shows presentaba “Ji ji ji”, el séptimo tema de Oktubre, como “el pogo más grande del mundo”. Nadie lo discutía.

Hasta el final

En marzo de 2016, en un show en Tandil, le contó a su público que tenía Parkinson. El 11 de marzo de 2017 cantó por última vez en un escenario, en Olavarría, ante una multitud. En 2023 confirmó que se retiraba.

Convivió con la enfermedad diez años. El 5 de junio de 2026 murió en su casa. Esa misma tarde, en Rosario, se convocó una misa ricotera en el Monumento a la Bandera. Fue la primera sin él del otro lado. Pocos días después, una multitud lo despidió en Avellaneda.

El diputado nacional Esteban Paulón presentó un proyecto. Busca declarar el 5 de junio como Día Nacional de la Cultura Ricotera y el Pogo.

Hoy sin vos

Cuarenta octubres después, el disco sigue girando. En la bandeja, en el auto y en el parlante del celular de un pibe. Ese pibe todavía no había nacido cuando el Indio dejó los escenarios. Él ya no está.

Volver a Oktubre este año es volver a una casa donde falta alguien. Los temas están en el mismo orden. La tapa tiene las mismas caras. Lo que cambió somos nosotros, que ahora lo escuchamos sabiendo que no hay más.

En Rosario hay una cita para hacerlo juntos. Es el viernes 2 de octubre a las 18, en el subsuelo de Puerto Joven (avenidas Belgrano y San Martín). El CelCHE propone el laboratorio “De regreso a Oktubre: 40 años del disco que nos cambió la vida”. La entrada es libre y gratuita, con inscripción previa. Los detalles están en la nota que publicamos el 23 de septiembre. Y para volver a junio, acá está la noticia de la muerte del Indio.

¿Cuál es tu tema de Oktubre? Contalo en los comentarios del posteo. Y mandáselo a quien te hizo ricotero.

Fotos: archivo. Retrato de 2011: Edgardo Andrés Kevorkian, licencia CC BY-SA 2.0 (Wikimedia Commons).

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