“Preguntá por Ángela”: Rosario tendrá un protocolo para pedir ayuda en boliches y bares
El protocolo apunta a situaciones de acoso en bares, boliches y salones de fiestas.
El Concejo Municipal aprobó el protocolo “Pregunta por Ángela”, destinado a prevenir y atender situaciones de acoso y violencia en establecimientos nocturnos. Alcanza a bares, pubs, discotecas, hoteles y salones de fiestas que adhieran, y obliga a capacitar a todo el personal de atención al público.
Una persona está en un boliche, alguien la está acosando y no encuentra la manera de irse sin exponerse. A partir de ahora, en los locales de Rosario que adhieran, le alcanzará con acercarse a la barra y preguntar por Ángela. Del otro lado no hay ninguna Ángela: hay un protocolo que se activa.
El Concejo Municipal aprobó la ordenanza que crea el Protocolo de actuación “Pregunta por Ángela” en el ámbito de la Municipalidad de Rosario, a partir de un proyecto de la concejala Pino. Está destinado a la prevención, atención y derivación de situaciones de acoso, violencia física, sexual, psicológica o por sumisión química ocurridas en establecimientos nocturnos.
Qué locales alcanza
Quedan comprendidos todos los establecimientos nocturnos, públicos o privados, donde se expendan bebidas o bebidas alcohólicas, y los que funcionen como espacios de recreación, entretenimiento, fiestas privadas, hospedaje o alojamiento transitorio: bares, pubs, discotecas, hoteles, moteles y salones de fiestas de contratación temporal.
La adhesión es voluntaria. La ordenanza alcanza a los locales que manifiesten su voluntad de poner en funcionamiento el protocolo. El municipio deberá difundirlo entre los espacios nocturnos, proponer la adhesión y otorgar una distinción a los que se sumen y cumplan con las condiciones.
Cómo se activa
El protocolo puede activarse de tres maneras: por pedido expreso de la persona que se percibe en situación de acoso, peligro o violencia; por intervención de un tercero que identifique una situación de riesgo; o por detección del propio personal del establecimiento.
Una vez activado, el personal debe contener y acompañar a la víctima evitando que permanezca sola; avisar a seguridad, separarla del presunto agresor y garantizar su resguardo en un espacio seguro; consultarle si quiere permanecer o retirarse del lugar y facilitarle medios seguros de salida, como acompañamiento, contacto con una persona de confianza, taxi o remis seguro. En casos graves, debe dar aviso inmediato a la policía, al 911, a la Línea 144 o a la línea municipal de género.
Capacitación obligatoria
La autoridad de aplicación será la Secretaría de Control Urbano y Convivencia, en coordinación con la Secretaría de Igualdad, Géneros y Diversidades. Entre sus funciones figuran elaborar el protocolo, difundirlo, capacitar al personal de los espacios adheridos, evaluar su funcionamiento y otorgar la distinción.
Las capacitaciones son obligatorias y están dirigidas a propietarios, administradores, personal de barra, mozos, bartenders, personal de seguridad y cualquier persona vinculada a la atención al público del local adherido.
La ordenanza también habilita al Departamento Ejecutivo a extender, por vía reglamentaria, la aplicación del protocolo a otros grupos que por situaciones de vulnerabilidad o riesgo vean comprometida su seguridad personal o vulnerados sus derechos.